top of page
  • Youtube
  • Instagram
Mujer descansando pensativa

NO TODO ES FÍSICO: ¿estás en la adolescencia y algo no encaja? 


 

No estás perdido, estas creciendo.

Hay un momento- normalmente después de los 20- en el que algo empieza a moverse por dentro. No es ruido. No es drama. Es una sensación silenciosa de que ya no encajas donde antes sí. Estas con tu grupo, pero no estás del todo. Las conversaciones no se repiten. Los planes te cansan antes de empezar. Y aunque no sabes explicarlo bien, sientes que llevas tiempo retrasando hábitos, decisiones y cambios que sabes que deberías hacer.

Cuando algo no encaja fuera, suele ser porque ALGO YA CAMBIÓ DENTRO.
 

Persona pensando

No es que te creas mejor.

Es algo en ti pide otra dirección.

Cuando tu entorno no acompaña a tu crecimiento

Empiezas a darte cuenta de que tu grupo ya no te aporta. 

No porque sean malas personas, sino porque ya no comparten tu forma de ver la vida.

Mientras unos buscan evadirse, tú buscas calma.

Mientras otros viven para el fin de semana, tu piensas construir algo.

Mientras persiguen aprobación, fiesta o distracciones constantes, tú empiezas a preguntarte qué sentido tiene todo eso.

"No todos los que te rodean están destinados a caminar contigo toda la vida."
 

Cansancio mental

Y aquí aparece la incomodidad:

¿Qué haces cuando quieres mejorar, pero tu entorno no quiere cambiar?

Cambiar es caminar solo durante un tiempo

Cambiar no es anunciarlo.

Cambiar es vivirlo en silencio.

Es ser el no fumador en un grupo de fumadores.

El que entrena cuando otros se ríen.

El que se va antes.

El que madruga.

El que empieza a cuidarse sin necesidad de explicarse.

El cambio REAL no hace ruido, pero INCOMODA.
 

Eso pesa.

Porque cuando cambias, molestas.

Te llamarán aburrido.

Te dejarán fuera de algunos planes.

Te criticarán en grupo.

Si no incomodas a nadie, probablemente no estás cambiando nada
 

Pero ocurre algo que casi nadie te dice:

Aunque te critiquen en voz alta, te respetan en silencio.

Empiezas a convertirte en referencia.

En comparación.

En alguien que, aunque no sigan, mira.

Te critican en grupo, pero te observan en silencio
 

Y lo más importante:

tú empiezas a sentirte bien contigo mismo.

Porque sabes que avanzas.

Aunque duela.

Aunque a veces te sientas solo.

Cuando ya no te interesan las mismas cosas

Hay un punto en el que ciertos temas dejan de tocarte:

la fiesta constante, el alcohol, perseguir chicos o chicas, la aprobación externa, los vacíos disfrazados de diversión.

No porque seas superior.

Sino porque tu mente está en otro lugar.

Cuando cambian  tus pensamientos, cambian tus conversaciones

Empiezas a pensar en salud, en propósito, en tranquilidad, en futuro.

Y eso te separa, sí...

pero también te ordena.

A veces perder encaje es ganar dirección
 

Hábitos que me ayudaron a ordenar mi vida (por dentro y por fuera)

Persona reflexionando

Esto no va solo de verse bien.

Va de vivir en paz contigo mismo.

Estos hábitos no me hicieron perfecto.

Me hicieron consciente:

  • Levantarme temprano y mover el cuerpo, aunque no tuviera ganas.

  • Lavarme la cara con agua fría para despertarme por completo.

  • Ayudar en casa: ordenar, limpiar, colaborar. Salir por respeto.

  • Evitar excesos innecesarios, no por castigo, sino por respeto.

  • Elegir escaleras antes que ascensor. Movimiento antes que comodidad.

  • ​Y sobretodo, CAMBIAR la perpectiva de todas las cosas. Buscarle el lado positivo asi fuer malo.

  • Cuando sentía euforia o ansiedad, hacia placeres vacíos salia a : caminar, correr, escribir, respirar

  • Agradecer a mis amigos su presencia. Decirlo. Sentirlo.

  • Cuando podía, invitar a mi familia. compartir. Dar.

Dar ordena más que recibir.

  • Mantener la postura recta al caminar y trabajar, como recordatorio interno.

  • Beber, agua, cuidar lo básico también es respeto propio.

  • Ayudar a desconocidos en pequeños gestos cotidianos. 

Ser buena persona también es hábito.

  • Y antes de dormir, parar. Agradecer. Rezar. Hablar con Dios aunque no supiera qué decir.

No para pedir.

Sino para volver a mí

Es bonito mirarse al espejo y verse bien.

Pero también es salud aprender a gestionar el silencio, el estrés, la soledad y las decisiones que nadie aplaude.

No todo es físico, también es espiritualidad

Lo que no se ve también construye.
 

Ser mejor contigo mismo y con los demás no da likes, pero da paz.

 Y si hoy sientes que no encajas...

Quizá no estés perdido.

Quizá estés creciendo.

Y crecer, muchas veces, empieza caminando solo.

No todo es físico.

A veces, es alma pidiendo espacio.

 

  • YouTube
  • Instagram

Sígueme para más contenido

bottom of page